Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él.
La sombra del viento.

viernes, 1 de agosto de 2014

cronicas de un soñador

que daría yo por poder sentir una vez mas tus labios, y perderme en tu brazos.Por soñar que no quede. Al igual que intentar escribir de una vez por todos esa maravillosa novela que me lleve a la cumbre de los literatos. Encontrar la historia que se escribiera sola, que no requiera más esfuerzo que soportar la fama y los ríos de oro que traería.
La verdad es que estoy sentado delante del ordenador, a las dos de la mañana. Después de que esta parte de mis vacaciones se hubieran reducido nada, pretendiendo encontrar la forma de volar de una vez. Me he cansado ya de poesía efímera, que se escribe ya por pereza mas que por pena o sentimiento. Con Café Quijano de fondo, disfruto de una noche cuyo romanticismo se ha transformado en embriaguez banal de 1 y 0. Hace poco, y de pasada escribí estos versos:

Quiero guardar un recuerdo,
atesorar el viento,
En una botella de cristal.
Que el genio se transforme en historia,
Y mi sonrisa quede para siempre guardada.

Y quizás la poesía es el menor de los males que he descubierto que lo consiguen. Pero el genio debe pasar a historia, sentiré poesía, pero sueño con paginas repletas. Necesito descubrir el genio de la prosa. Para poder dormir despierto, para soñar futuro que nunca serán pasado, pero que al menos coquetearán tímidos con mi presente.


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