de espejos rociados,
donde habita el olvido
Tras puertas entreabiertas
resuenan antiguos salmos
inequívoco sentir
de un laberinto indefinido
pasos lentos traquetean,
parsimoniosos en el parqué
anuncio de un nuevo inquilino
con idéntico devenir.
El caserón se levanta imponente,
pero cada día más mermado,
su interior,
su gente.
Vagar indefinido,
aburrido de tan larga espera,
un gato negro por los pasillos.
Juega a desgarrar cortinas,
y a escapar del sol,
que rara vez ilumina,
las ambiguas galerías.
De ilusiones no se vive,
pero solo la ilusión alumbra,
los recovecos de mi ser
donde la anarquía reina.
.