Mayo terminó en lunes,
cruel y fria tristeza
de un enero inesperado.
Resuenan las saetas
de dolor, que encomiendan
al señor de las penas
su sentimiento trabado.
cuando ayer fue eterna,
y hoy despierto callado,
mientras lo pasos recuerdan:
siempre el rio vuelve a su cauce,
tras tocar a las estrellas.
Estrellas de azahar,
que ayer anunciaban primavera,
y que en la blanca nieve,
lloran hoy por ella.
Que efimero fue el pasado,
con regusto a leyenda,
que largo se viene
un presente, de tristeza.
Que daria yo, por
contemplar tu belleza,
y ver en tus ojos,
tu mirada, desatenta,
que ayer me hizo soñar
y hoy enmarca mi pena.
Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él.
La sombra del viento.
jueves, 8 de mayo de 2014
Mayo terminó en lunes.
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