Somos miedo, puro miedo.
Vimimos con miedo a morir y morimos por miedo a vivir. Creamos, inventamos, jugamos para olvidar nuestro miedo. Todo es una barrera.
Las religiones son simples escudos que protegen del miedo y sus consecuencias. Los entretenimientos son lo mismo, una barrera que nos evita pensar y a su vez el miedo. El trabajo, el deporte... Todo son escudos contra nuestra propia naturaleza.
¿Pero realmente son necesarios? ¿ Es el hombre capaz de desacerse de todos ellos, mirar a la cara al miedo y querer vivir?
Necesitamos respuestas pero las buscamos sin saber formular la pregunta. Tenemos miedo a la repuesta, por ello no hacemos la correcta pregunta.
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